Silvia Tejeda
Tijuana, 1988
A lo largo de su trayectoria, ha complementado su formación con talleres independientes en escultura, dibujo y pintura, además de diplomados y seminarios relacionados con el arte contemporáneo. En 2015, fundó Pieza Laboratorio, un taller en el centro de Tijuana dedicado a la producción artística y a proyectos culturales, donde ha desarrollado su práctica pedagógica y creativa.
Paralelamente, realiza pinturas en distintos formatos que reflejan su sentir en la transición de artista a emprendedora, proceso que ha sido fundamental en su desarrollo personal y profesional. Ha participado en varias exposiciones: tres exposiciones individuales y nueve exposiciones colectivas en instituciones como ICBC, IMAC y CECUT. Su obra forma parte de la colección Fontes Elias.
Su trabajo combina la exploración artística con la reflexión sobre la transformación personal, promoviendo el diálogo y la innovación en la cultura visual de su comunidad y más allá.
statement
A través de la pintura y la enseñanza, construyo imagenes que hablan de lo cotidiano y lo íntimo. Para mí, el arte es una forma de procesar y compartir lo que significa crecer, cambiar y ocupar distintos lugares en la vida.
Crecí en Tijuana, donde el arte se convirtió desde joven en una herramienta para explorar quién soy. Estudié en la Facultad de Artes de la UABC y luego fundé Pieza Laboratorio, un espacio de creación colectiva que funciona como taller, aula y punto de encuentro. Este proyecto ha sido clave en mi desarrollo profesional, como para encontrar mi voz como artista.
Aunque la pintura es mi medio principal, también recurro al dibujo, la escultura y la teoría del arte. Trabajo con técnicas mixtas y materiales tradicionales, influenciada por el arte contemporáneo, la pedagogía crítica y el contexto fronterizo en el que crecí. Mi inspiración viene de las transiciones de la vida, la resiliencia y el poder de construir comunidad.
Mi obra está pensada para una audiencia diversa: jóvenes artistas, colegas, gestores culturales. Muchos me preguntan cómo combino mi faceta artística con mi papel como emprendedora cultural. Para mí, ambas están profundamente conectadas y se enriquecen mutuamente.
También combino emociones personales con una mirada crítica hacia el contexto social.
Hoy, esas líneas se cruzan con más claridad, mostrando una evolución tanto técnica como conceptual.
Mi práctica une la creación artística con la educación, la gestión cultural y la reflexión teórica. Aspiro a que mi trabajo forme parte de un ecosistema que valore lo colectivo, lo local y lo transformador.
Mi arte se inspira en la vida misma: en el cambio constante, en los retos de ocupar muchos roles a la vez, y en el deseo de dejar huella a través de una práctica significativa y compartida.