Nereida Dusten
Hermosillo, 1992
Nereida Dusten es licenciada en artes plásticas por la Universidad Autónoma de Baja California, campus Tijuana. Fue seleccionada para participar en la 15 Bienal de La Habana (2024) y también formó parte de la selección en la Trienal de Tijuana: 2. Internacional Pictórica (2024). Realizó una residencia académica en Cuenca, España y fue acreedora de la beca del Centro de Iniciativas Culturales de la UCLM para realizar proyectos de gestión cultural en Castilla La Mancha (2017). Ha formado parte de múltiples selecciones en bienales, exposiciones colectivas y ferias de arte. Su exposición individual más reciente se titulan Entre paisajes y fragmentos en CETYS Universidad (Mexicali, 2025). También formó parte de la exhibición colectiva titulada Incisionar y confluir: Visiones del collage bajacaliforniano en el Centro Estatal de las Artes (Rosarito, 2025). Su trabajo se desarrolla principalmente en la disciplina del collage, arte textil e instalación. Actualmente desarrolla su práctica artística entre las ciudades de Rosarito, Tijuana y San Diego.
statement
Mi obra es un acto íntimo de exploración a través de materiales reciclados, textiles, fotografía encontrada y collage. Estos elementos no son solo recursos formales, sino herramientas conceptuales que me permiten cuestionar cómo construimos, recordamos y habitamos espacios físicos y emocionales.
Las líneas—sean costuras, bordes o divisiones—son fundamentales en mi obra. Representan tanto conexiones como rupturas: los lazos que nos unen a un lugar, las fronteras que nos separan, y los recuerdos que se desdibujan con el tiempo. Trabajar con imágenes encontradas y materiales reutilizados es un acto de reclamación; al cortar, recomponer y tejer, redefino narrativas ajenas para hablar de lo personal y lo colectivo.
Mis piezas funcionan como archivos expandidos, donde el pasado y el presente se superponen. Los personajes que aparecen en ellas—extraídos de fotografías antiguas, revistas o telas olvidadas dialogan entre silencios, invitando a reflexionar sobre la fragilidad de la memoria y la construcción de identidad.
El proceso es tan importante como el resultado: cada corte, cada hilo, cada capa de papel es un gesto de resistencia contra el olvido. La obra se convierte así en un mapa afectivo, un territorio donde lo doméstico y lo político se entrelazan para cuestionar qué significa pertenecer.