Aída Urbina
Tijuana, 1996
Mi trabajo se construye a partir de un ejercicio continuo de observación, una práctica que me permite conectar con las dinámicas visibles e invisibles de mi entorno. Me considero una observadora ávida, y el arte se convierte en mi vehículo para traducir las reflexiones e incógnitas que emergen de esa mirada hacia lo cotidiano.
Mi práctica se desarrolla principalmente a través de la pintura, un medio que me permite articular preguntas sobre la relación entre el paisaje —a menudo percibido como desconocido u hostil— y el hogar, entendido como lo familiar y cercano. En esta búsqueda, intento tender un puente entre estas dualidades, explorando cómo interactúan en la construcción de nuestra percepción del espacio y nuestra identidad.
Como mujer fronteriza, mis desplazamientos diarios por la ciudad —a pie y en transporte público— han moldeado una relación íntima con el paisaje urbano. Estos recorridos, que transitan entre el movimiento y la pausa, se convierten en actos de contemplación donde observo formas, texturas, siluetas y sensaciones que habitan mi entorno. La ciudad, con sus bordes, límites y desbordes, es para mí un engranaje vivo, una fuente inagotable de inspiración que me invita a redescubrir detalles que muchas veces pasan desapercibidos.
Mi obra busca capturar estas observaciones y transformarlas en un lenguaje visual que articule patrones, huellas e historias. Al pintar, me involucro en una exploración constante de las posibilidades del material, buscando que la técnica no solo sea un medio de expresión, sino también una extensión de mis cuestionamientos sobre el territorio que habito. A través de la pintura, encuentro un espacio para reflexionar y para insertarme, activamente, en la narrativa de la ciudad y sus paisajes.
statement
Soy un artista que se dedica a explorar la conexión entre los objetos y su presencia en sitios concretos que la sociedad les otorga relevancia, o les confiere un carácter emocional, histórico, estético y sentimental. Suelo plantearme varias preguntas acerca de cómo surgen otras posibilidades al combinar, ensamblar y unir objetos que no tienen una relación aparente entre sí, colocados en entornos urbanos, naturales o oníricos, vinculandolo con la vegetación y animales que simbolizan la existencia de un periodo antiguo antes de la aparición del ser humano, estructuras geométricas de civilizaciones que están presentes pero que no podemos percibir, pero que dan. Exploro mi vida diaria como un recurso para generar estas creaciones artísticas a través de la fotografía, la redacción y las referencias históricas del surrealismo, realismo y expresionismo.
Durante mi intento de expandir la percepción de las ideas, implementé técnicas en el dibujo, la pintura y sus diversas modalidades técnicas, tales como el acrílico, el oleo, la acuarela, el pastel y el aerosol, como un medio orientado al arte urbano. La fotografía es un elemento esencial que se vincula con la escritura para generar el concepto, mientras que la escultura se utiliza para abstraer formas de un interés específico en la obra que pretendo crear.
La obra es un instrumento capaz de generar cuestionamientos acerca del porqué de los símbolos, el porqué de los objetos seleccionados en determinados entornos, la noción de la soledad, la noción del vacío, la noción de lo monumental, lo fuerte, lo débil, son temas atemporales que poseen un valor identificable con el propósito de explorar horizontes más allá del sentido que percibimos de ellos.